Sánchez es la puerta de entrada a la turística Península de Samaná, los visitantes, tanto los que se dirigen a Las Terrenas, situada al norte, como los que van hacia Santa Bárbara de Samaná o Las Galeras, suelen olvidarse de este pueblo de aspecto descuidado y melancólico. Pero no siempre fue así, Sánchez, que originalmente se llamo Las Cañitas, empezó a desarrollarse en 1884 con la instalación de un puerto marítimo y una estación de tren, quedando conectado económicamente con la región central del Cibao y sus prosperas ciudades de La Vega y San Francisco de Macorís. Esto provoco, a finales del siglo XIX y principios del XX, un gran desarrollo económico, político y comercial, dado que todos los movimientos de mercancías entraban y salían por el puerto de esta ciudad. En 1906 se estableció en la ciudad la primera sucursal de The Royal Bank of Canada, seguida del Banco Nacional de Santo Domingo y del International Banking Corporation.
De aquel esplendor solo quedan los restos de numerosas viviendas de estilo victoriano, que en los primeros años de la fundación de esta ciudad constituyeron una gran atracción para turistas nacionales y extranjeros. Actualmente son simplemente ruinas; algunas se han desplomado ante la indiferencia de las autoridades y por falta de mantenimiento de quienes las habitan, pues en su mayoría son personas de escasos recursos económicos. La única rehabilitación que se ha hecho en los últimos años es la de la iglesia Nuestra Señora de Lourdes, pero ya está pidiendo otro remozamiento.
El estilo victoriano de las viviendas se caracteriza por su arquitectura realizada totalmente en madera, su originalidad, elegancia y adaptación al clima subtropical del país.
Sánchez no tiene hoy en día un gran impulso turístico, pero merece una visita aunque sea solamente por su arquitectura, sin olvidar la iglesia, muy particular por su forma y colores.
Rincón está considerada, por muchas guías turísticas, como una de las 10 mejores playas del mundo. Tiene una extensión de 3 kilómetros, miles de cocoteros y está prácticamente virgen.
Situado al sur de la Bahía de Samaná, el Parque Nacional Los Haitises es una vasta zona de lomas rocosas, manglares, ríos y pequeñas islas llamadas "mogotes", donde viven más de 100 especies diferentes de pájaros (sobre las 270 que cuenta el país) ademas de manatíes, tortugas marinas, murciélagos, reptiles, etc. Su relieve, vegetación y situación lo hacen cparcticamente inaccesible, formando un ecosistema favorable donde sobreviven especies amenazadas de extinción como el Manatí, herbívoro que vive en la desembocadura de los ríos, la Jutía y el Solenodonte, pequeños mamíferos endémicos de República Dominicana.
Sus islotes contienen interesantes cuevas, con pictografías y petroglifos de la época de los Indios Tainos, antiguos pobladores de estas tierras. Desgraciadamente estas cuevas se han hecho famosas por rodarse aquí los inefables programas de supervivencia, tan populares en las televisiones de medio mundo.
La Península de Samaná tiene la suerte de acoger cada invierno a unas 2.000 ballenas jorobadas que permanecen durante dos meses en su bahía. Estos magníficos mamíferos, que pueden llegar a pesar hasta 40 toneladas, eligen estas cálidas aguas para aparearse y reproducirse. Durante este tiempo no se nutrirán, y vivirán de sus reservas de grasa acumuladas durante su estancia en el norte.
La temporada para su observación es del 15 de enero al 15 de marzo. Una corta navegación será suficiente para acercarse a los primeros grupos y admirar a los machos cortejar a las hembras, exhibiéndose con saltos prodigiosos sacando su cuerpo fuera del agua ¡Todo un espectácuo!
Este ya no tan pequeño pueblo se encuentra en la Península de Samaná, al nor-este de la República Dominicana.
Rodeado de increíbles playas solitarias de arena dorada, bañadas por las cálidas y cristalinas aguas del Océano Atlántico, desconocido incluso para los propios dominicanos, este pueblo servia de refugio para una variopinta comunidad europea -huida de las ciudades, del pasado, buscando un nuevo futuro- que mantenían en casi secreto el descubrimiento de su paraíso. Solo el boca a boca a los amigos hacia que cada vez más gente conociese este lugar. Los amigos trajeron a mas amigos... conocidos... el boca a boca siguió funcionando... algunos se quedaron, montaron pequeños negocios, restaurantes, hoteles, alguna inmobiliaria... Y con la llegada de la electricidad empezó el verdadero cambio.
Las Terrenas actualmente "sufre" una gran transformación con numerosas inversiones inmobiliarias, siendo el campo de golf y la marina las mas llamativas, pero también hoteles, centros comerciales y muchísimas casas particulares se edifican tanto en el pueblo como en sus espectaculares alrededores. Playa Cosón, seis kilómetros de playa virgen, a la sombra de miles de cocoteros, sufre el cambio más espectacular con decenas de proyectos, tanto en su fantástica playa, como en sus lomas que poco a poco van perdiendo su "verde piel" para dejar paso al gris asfalto. Playa Bonita, ademas de numerosas construcciones mas o menos "decentes' acogerá en breve un puerto deportivo con numerosos apartamentos, bares, restaurantes...
Los que conocemos y amamos este lugar desde hace muchos años siempre hemos sabido que, para bien o para mal, cambiaría, crecería, se convertiría en un destino turístico importante, pero también pensamos que la experiencia, la conciencia ecológica, el amor a la naturaleza, el respeto a sus habitantes y sus costumbres, harían que este imparable crecimiento fuese para bien.